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Gracias María

Una vez me dijo alguien que conforme va pasando el tiempo, y nos hacemos mayores, vamos perdiendo a nuestros seres queridos y amigos que nos rodean. _ “Eso es ley de vida, Mónica”_.

Cuando escuché esas palabras yo me imaginaba que a mi y a los míos todavía nos quedaba mucho tiempo !Qué ingenua!. Lo cierto es que cada día que pasa me doy más cuenta que tenemos que disfrutar todos los días como si fueran los últimos, llamar a nuestros padres, hermanos, primos, amigos y decirles lo importante que son en nuestras vidas y darles las gracias por estar ahí siempre, por escucharnos, por aconsejarnos, por cuidarnos y si nos necesitan, darles nuestro apoyo incondicional... La amistad es una de las relaciones a la que yo más importancia he dado a lo largo de mi vida, pues es bien cierto que a tus amigos los escoges solamente tú.

Hace varios años cuando trabajaba de modelo en Barcelona, decidí irme a vivir a Madrid, en busca de mejores oportunidades profesionales. Me recomendaron una agencia de modelos en la calle Génova, 23 llamada Avenue.

Recuerdo el día que te conocí María. Estábamos en la sala de la entrada de la agencia esperando para un casting y te dirigiste a mi con esos ojos verdes llenos de vida y esa melena negra hasta la cintura y me preguntaste con tu acento malagueño si yo era la última. Me transmitiste ese buen rollo que solías contagiar y al minuto uno sabía que serías alguien con quien iba a congeniar y a simpatizar.

Tuve la suerte de que nos cogieran a las dos para ese trabajo, un desfile en Bilbao donde pasamos un par de días entre risas y confesiones de camino en un monovolumen. Me contaste en aquel entonces que estabas saliendo con Joaquín Cortés, y que estabas muy feliz porque os parecíais muchísimo puesto que teníais la misma forma de pensar. Me sorprendió la cantidad de veces que os llegasteis a llamar en esos dos días. Había mucho amor.

Pasaron los años y nuestra amistad con ellos. Siempre que te veía me transmitías positividad y alegría, nunca tuviste malas palabras hacia nadie, y eso en la profesión en que nos movíamos escaseaba bastante la verdad. Eras pura, generosa y sobre todo gran amiga de tus amigos. Recuerdo unas semanas antes de que yo me casara, tuve una conversación contigo en Alicante, donde coincidimos nuevamente haciendo un bolo. Yo te conté mis problemas con el que todavía no era mi marido, y tú me dijiste... 

_“Mira Mónica, tú cásate, vamos todos tus amigos a la boda, y luego si la cosa no va bien, pues te separas y ya está pero no te arrepientas nunca de lo que no has hecho”_, te hice caso y aunque mi matrimonio no duró mucho, al menos hicimos una gran fiesta y lo pasamos genial. Lo mejor fue tu grito de... ¡Vivan los padres de los novios!, cuando solo estaban las madres, puesto que tanto mi padre como el de mi ex marido no acudieron al enlace... O el ramo que tiré y que recogiste tu diciéndome ¡Que me caso, Moni, que me caso!... fue un día muy feliz, rodeada de todos mis seres queridos y lo recuerdo con mucho cariño.

Pasaron unos cuantos años y nos volvimos a ver en la peluquería de nuestra amiga en común Lorena Morlote, recuerdo que me consultaste si cortarte el pelo o no porque querías un cambio de imagen. A mi me encantaba tu melena negra y te aconsejé que no lo hicieras.

Al cabo de un tiempo te diagnosticaron el cáncer de pulmón, cuando me lo comentaste, no creí en ningún momento que esa enfermedad hiciera mella en ti, pensé que con tu tenacidad y tu fuerza no habría ningún cáncer que te tumbara. Más bien todo lo contrario. Te imaginé venciéndolo tú a él.

Demostraste entereza en todo momento, no querías que nadie se preocupara, ni llorara por ti. Dabas ánimos a los demás como si fueran ellos los que estuvieran enfermos y se que en ningún momento tiraste la toalla. Peleaste hasta el final como una autentica luchadora que eras.

Repartiste amor hasta el último de tus días y ese amor es lo que has dejado aquí María.

La gente que tuvimos el placer de conocerte notaremos tu ausencia y te recordaremos con tu vitalidad, y la gente que no te conoció, a través de estas y otras palabras que se escribirán sobre ti, se podrán hacer una idea de la gran persona que eras.

Gracias María por haber formado parte de mi vida...

Siempre te llevaré en mi corazón preciosa. 

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