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El toro de fuego más polémico

El Toro Jubilo ha vuelto a tener una repercusión mediática de la que huyen los vecinos de Medinaceli. Al final, hubo más efectivos policiales que antitaurinos, 'grosso modo'

Lees los titulares que resaltan que hubo "mucha tensión", porque ya que se cubre algo hay que escribir, o ves el descomunal despliegue de guardias civiles (a grandes rasgos: dos o tres controles de alcoholemia, otro de registro de vehículos, los que ejercían de antidisturbios, los que realizaban otras tareas de seguridad ciudadana, los que iban de paisano...) y piensas que en Medinaceli se ha debido de preparar una gorda a causa de su Toro Jubilo, un toro de fuego como todos los que se celebran en la Comunidad Valenciana, Cataluña o Aragón. Pero este tiene algo especial: es el único en Castilla y León. Y pilla a hora y cuarto de Madrid. Y tras el Toro de la Vega es el siguiente objetivo de Pacma, el partido que convocó a los antitaurinos, pero que no hizo acto de presencia. Al menos, yo no los vi y cuando pregunté entre los manifestantes nadie me indicó a ningún representante de este partido. Que, por cierto, la manifestación era ilegal, es decir, no comunicada, aunque sí esperada.

Pero la tensión fue mínima. Por los dos lados. Los antitaurinos no pudieron acceder a la plaza y se resignaron a gritar desde detrás de las vallas. Hubo algún conato de saltarlas, pero sin convicción. Su protesta fue pacífica. Totalmente. Ejemplar, diría. Y cuando algún taurino aislado -alguno en concreto, con las majaderías que soltaba, me incitaba a convertirme en otro animalista más- se enzarzó, rápidamente llegó un guardia civil a pedirle calma y recordarle que la noche estaba yendo "muy bien". Y así era. 

Los manifestantes tampoco se cebaron con manidos gritos de "asesinos", que aquí no venían al caso, y corearon otras frases, con mayor o menor acierto, de mejor o peor gusto, incluso algún error de bulto, como cuando alguien gritaba "Viva el Toro Jubilo" y algún antitaurino respondía: "Que viva". Porque, como excepción a la ley autonómica, este toro es indultado

Así que aquello fue más tranquilo que tenso. Cuatro saltaron al ruedo, o lo intentaron. Uno incluso camuflado con una bandera de España con el toro. Y una joven lo logró y casi es embestida por el animal. Uno de los organizadores la salvó. Las cámaras de Castilla y León Televisión captaron el momento. Y de ahí salió en estado de shock. Normal. Quieta en la arena, yo diría que presa del pánico, aunque otra persona más sensible con el toro me dijo que pudiera ser porque había visto en los ojos del animal su sufrimiento -¿quién sabe?-, tardó unos minutos en recuperarse. Ella fue uno de esos quince identificados por la Guardia Civil en esa noche.  

Otra cosa es ejercer de periodista. Entre el taurino que te recrimina que "des publicidad" a los manifestantes y los antitaurinos que se tapan la cara, se niegan a hablarte y te acusan de "perro del sistema" no te queda otra que fabricar una gran sonrisa y una coraza frente a la incomprensión.

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