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El mito de la bohemia

La bohemia es otro de esos tópicos que por el abuso verbal y escrito han perdido el sentido. De suerte, que cualquier vida un poco desordenada y noctámbula es calificada de bohemia. Para entender qué es la bohemia no hay nada mejor que acudir al libro de Henri Murger Escenas de la vida bohemia.

Esta obra, a pesar de haber parido el concepto, no se menciona mucho en nuestros días. Es mucho más conocida la ópera de nombre similar de Puccini. Lo cual es algo injusto ya que el libro de Murger es bello y divertido. La bohemia se refiere a esa forma de vida desordenada, idealista, marginada y artística que conoció el autor en París en la década de 1840. Lo demás es, quizás, franquicia y mito - disculpe, Alejandro Sawa-. Aunque puede que ya estuviera inventado este estilo de vida antes del mito literario. 

Si la vida bohemia está mitificada es porque no se ha leído, desde luego, la obra de Murger. Ya que muestra con toda crudeza, y mucho humor, el mal “buen vivir” de los artistas del Quartier Latin

En estas historias sin hilo argumental, publicadas en el diario Le Corsaire, Henri Murger aparece camuflado en el personaje de Rodolfo, así como Colline era el filósofo Jean Wallon. Es, por tanto, un libro auténtico y costumbrista. 

Aquí también surge, creo yo, el mito de las buhardillas parisinas, porque suelen vivir en ellas los miembros de la secta bohemia. Pero claro, se trata de buhardillas pobres, en las que utilizan la madera de los muebles para alimentar la chimenea. En un capítulo, para que vean el humor de Murger, se rompe el cristal de una ventana de la casa, y el pintor residente coloca un cuadro en su lugar.

Estos orgullosos románticos que son los bohemios, por no querer renunciar al arte, por no querer mancharse las manos con la vida convencional, tampoco tienen tiempo para el arte, ni el sosiego y rendimiento que éste requiere. Porque gastan muchas energías tratando de huir de los caseros, de las deudas e inventando mil ingenios para salir al paso. En este sentido, la novela recuerda a la picaresca española, donde también la música de las tripas es la melodía de los días.

Otro gran inconveniente es la clase de mujeres que conllevaba la vida bohemia: locas, aventureras, caprichosas, veletas que exprimían la energía y el escaso dinero de los jóvenes. Porque una mujer como Dios manda no se iba con un bohemio. Eran criaturas de la noche, vampiresas, cuya belleza traidora era realzada por la luz de la luna. Las femme fatal – otro mito- .

Toda esa forma de vida no podía durar indefinidamente sin momentos de tragedia. Solamente el puñetazo de la realidad hará pensar a los bohemios en la vida burguesa y ganarse el pan. Además, qué mejor inspiración que tener el estómago lleno.

En definitiva, Escenas de la vida bohemia es un libro muy recomendable para los incautos jóvenes que idolatren el carpe diem, para los nostálgicos y para todo aquel que quiera pasar buenos ratos con el humor melancólico de Murger. 

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